La Universidad de Nápoles y la organización de la cultura oficial

Fulvio Delle Donne

Resumen


El emperador Frederick II de Hohenstaufen creó la Universidad de Nápoles en 1224, pero no tenemos el documento fundacional; sólo conservamos una misiva en la que se invita a los estudiantes a ir a Nápoles. No sabemos, de hecho, si hubo un acto institucional o si determinados estatutos o decretos fueron establecidos. En cualquier caso, la carta de invitación es particularmente importante por dos razones. La primera es que Frederick declaró, de forma novedosa, que la cultura generaba riqueza y nobleza. La segunda es que la circular se transmitió desde la colección de epístolas atribuidas a Petrus de Vinea, el protonotario, cabeza de la cancillería imperial. Estas epístolas fueron formidables instrumentos de propaganda no sólo por su vigoroso contenido ideológico, sino también por su extraordinario estilo. Este estilo fue un impresionante “símbolo de poder” que mostró al mundo la renovada autoridad imperial de Frederick. Al mismo tiempo, la Universidad de Nápoles pudo proveer a la monarquía con un amplio abanico de personas de excelente educación, esencial para la administración del estado, que fue administrándose cada vez de manera más centralizada.


Palabras clave


Universidad de Montpellier; medicina; profesiones médicas; herejía; traducciones árabes; Edad Media

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DOI: https://doi.org/10.20318/cian.2018.4191



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