Cegados por el vicio. Una lectura de la epístola 50 de Séneca

Francesca Romana Berno

Resumen


Este artículo ofrece una lectura de Séneca, Ep. 50, centrándose en la anécdota inicial, la historia de la esclava tonta Harpaste, que de repente se quedó ciega, pero pensó que era el exterior lo que se había oscurecido y no su vista. Harpaste es un nombre hablante, que insinúa que ella es una broma de la naturaleza y aún más al volverse ciega. Es tonta, loca y ciega, por lo que representa en muchos aspectos nuestra condición actual: todos somos tontos, por eso actuamos como locos, cegados por nuestros vicios. Sin embargo, su ceguera se debe a una enfermedad física, mientras que la del ser humano es ética y se debe a su debilidad moral. Además de la metáfora médica, el principal campo semántico de la letra es el de aprender y conocer: esto nos lleva a comprender que las enfermedades morales provienen de una negativa a admitir nuestros límites, es decir, a conocernos a nosotros mismos, que es el primer y crucial paso hacia la sabiduría.

Palabras clave


Séneca; Epístolas morales; ceguera; Harpaste; ‘conócete a ti mismo’; vicios

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DOI: https://doi.org/10.20318/fons.2020.5143

ΠΗΓΗ/FONS EISSN 2445-2297, editada por el Instituto de Estudios Clásicos sobre la Sociedad y la Política "Lucio Anneo Séneca"
Universidad Carlos III de Madrid